Hacia un uso moderado de dispositivos electrónicos, internet, redes sociales y videojuegos en la familia

No cabe duda de que la evolución de la ciencia y la tecnología al crear los computadores personales,
los teléfonos inteligentes, la internet y las redes sociales generaron cambios sociales, laborales, y sobre
todo en la forma como las personas nos relacionamos. Nuestros niños y adolescentes no conocieron el
mundo sin internet, redes sociales, o video juegos, estos, forman parte de su forma de vida y hoy en
cuarentena se han convertido en herramientas muy importantes para estudiar, aprender, informarse,
recrearse, y conectarse con seres queridos y amigos; lamentablemente en las familias, a la vez que son
tan útiles, se han convertido en un punto de discordia, pues todos las “necesitamos” y esto nos genera
conflictos por su uso.


La internet, redes sociales y video juegos, son buenos o malos de acuerdo a cómo los usamos, tienen
su lado positivo pues ayudan al cerebro a realizar conexiones neuronales, los nativos digitales aprenden
de diferente forma, más rápida e inmediata que cuando lo hicieron sus padres, son curiosos e
investigadores de muchos temas de su interés y además pueden conocer, expresarse, comunicarse y
formar redes. Mientras que en el lado negativo, se conoce que su uso excesivo puede afectar la salud
física y mental especialmente en niños y adolescentes. Estudios sobre el desarrollo del cerebro y el uso
intensivo de pantallas de dispositivos electrónicos muestran un adelgazamiento prematuro de la corteza
cerebral lo que repercute en un menor desempeño de funciones como la atención, la memoria, el
lenguaje y el razonamiento, también generan insomnio y alteraciones en el estado de ánimo que pueden
convertirse en ansiedad, depresión, trastornos de conducta y adicciones.


Para evitar estas consecuencias negativas es indispensable su uso moderado; para ello los padres y
adultos debemos educar con el ejemplo, utilizando la tecnología el tiempo necesario y combinando
nuestras actividades, a la vez que damos tiempo a los hijos y brindamos calidez y estructura; en base a
una disciplina positiva que nos lleva a educar con normas claras basadas en acuerdos, con un trato
cortés y respetuoso, especialmente en momentos de tensión, para ello debemos gestionar nuestras
propias emociones, de tal manera que los hijos reflejen estas actitudes y se puedan alcanzar acuerdos
de horarios de uso del computador u otros dispositivos en base a prioridades y necesidades de todos
los miembros de la familia que lo requieran.


Somos los responsables de la educación y salud de las nuevas generaciones, para ello lo primero que
debemos hacer es aprender el uso de la internet, manejo de redes sociales y hasta de los video juegos,
porque el desconocimiento no nos exime de responsabilidad. También es nuestro deber comunicar
asertivamente a los niños y adolescentes lo que es correcto o no, concienciando de los peligros que
puede traer, para que los usen con responsabilidad y acompañarlos en su uso. Modelando formas
adecuadas de resolver conflictos sin golpes, escuchándonos y considerando los sentimientos y razones
de los demás. Con diálogo, paciencia, organización y buen trato lo podemos lograr.

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