La palabra crisis escrita en chino se compone de dos caracteres que significan peligro y
oportunidad. Si bien la cuarentena por la pandemia del Coronavirus generó una crisis que trajo
incertidumbre y estrés, nos dio también la oportunidad para compartir más tiempo con los hijos,
y con ello platicar, jugar, mirar películas, pero también enseñarles (si son pequeños) o reafirmar
(si son niños mayores) que el trabajo colaborativo es la mejor manera de mantener nuestra
casa limpia y agradable para permanecer en ella el tiempo que sea necesario y cumplir con
todas nuestras responsabilidades.
Pero ¿qué pasa cuando no quieren cumplir con las tareas domésticas? Pues, lo primero que
debemos hacer es armarnos de paciencia y creatividad para hacer amenas estas tareas
implementado en ellas juegos o momentos agradables a través de la música, baile o una
conversación. También se puede implementar el método de las consecuencias; buenas
consecuencias si hay cumplimiento, ejemplo al terminar las tareas de casa, veremos la
película que elijas o malas consecuencias si no lo hace, es importante que la consecuencia
esté relacionada a la falta, por ejemplo: si por jugar no guardó su ropa lavada en la cómoda, lo
hará de inmediato, aunque esto le haga retrasarse de ver su programa favorito en la televisión.
Si los hijos no tienen una buena actitud, se niegan o se enojan al hacer las tareas
asignadas, es importante recordar que:
- Los niños aprenden por imitación; de tal manera que, si gritamos, criticamos o
invalidamos sus tareas, esto no generará colaboración; ya que, un niño no se porta bien
si se siente mal. Si el niño es tratado de buena manera y le pedimos las cosas con
amabilidad se sentirá aceptado, desarrollará confianza en sí mismo, pertenencia y
empatía al tomar conciencia de las necesidades de los demás. - Para pedir a un niño que haga una tarea se debe considerar el nivel de desarrollo
que tiene, además, realizar un proceso de enseñanza-aprendizaje en el que primero
demostraremos cómo se hace la tarea, luego solo le ayudaremos a hacer una parte
y finalmente le acompañaremos, si se equivoca daremos apoyo y refuerzos
positivos por su esfuerzo. (Ejemplos: Veo que estás avanzando en …, Gracias tu ayuda, ha
hecho más fácil mi trabajo. A papá y a mí nos alegra tu colaboración. Disfruto hacer esto
contigo). - El comportamiento inapropiado de un niño es como la punta de un iceberg, a veces
miramos solo eso. Si queremos que lo cambie, no por temor sino por convicción,
necesitamos conectarnos emocionalmente identificando que sentimientos hay
detrás de lo que dice o hace, escucharlo en forma empática y adentrarnos en las
creencias que generan esas conductas y a veces son erróneas. (Ejemplo: los hombres
no limpian la casa) - Si ayudamos a organizar una tarea y estamos pendientes de su desarrollo hasta
finalizarla, le enseñaremos a hacer procesos completos, asumir responsabilidades,
tomar decisiones y buscar soluciones en caso de necesitarlo. Para ello se pueden
hacer tablas de rutinas y economía de fichas donde consten tareas de autonomía
como por ejemplo tender su cama y tareas de trabajo colaborativo como poner la
mesa para comer, dentro de un plazo establecido luego del cual se evaluará su
cumplimiento. - Como el lenguaje construye realidades, la forma como nos comunicamos es tan
importante como el mensaje que damos, por ello al pedir que haga una tarea, debe ser
en forma amable y firme a la vez. - Cuando sea posible se debe permitir la elección de tareas.
- Negociar con ellos y llegar a acuerdos. Por ej. No las 5pm, va a ser a las 5:30?. El
valor de la negociación y los acuerdos es fundamental para un buen clima
relacional en la familia en la familia.
Con amor paciencia y constancia tendremos muy buenos resultados.
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